¡Porteo Seguro!




Fisiológicamente el cuerpo de un bebé es para ser cargado, por lo tanto los beneficios son:


• Procura una postura correcta respetando su posición natural de recién nacido, espalda ligeramente curva, piernas encorvadas y abiertas en forma de “ranita”
• Mejora el ritmo cardiaco, la circulación sanguínea y la buena respiración.
• Reduce llanto y agitación.


Cabeza y espalda
• Sostiene la columna vertebral del bebé sin hacer presión sobre ella.
• Estimula el desarrollo del sistema nervioso por el contacto y movimiento.
• Favorece el desarrollo del sentido del equilibrio, de los músculos del cuello y de toda la psicomotricidad.
• Permite un sueño tranquilo.


 Sistema digestivo
• Favorece la digestión.
• Evita el reflujo, cargando en posición vertical.
• Ayuda a eliminar gases.
• Disminuye y alivia cólicos en lactantes.


Cadera y piernas
• No esfuerza la cadera del bebé y ayuda a su formación postnatal.
• Ejercita los músculos que el bebé necesita para sentarse, levantarse, gatear y caminar.
• Previene lesiones en la articulación de cadera con un ángulo mayor de 90° que se forma entre ésta y las rodillas.

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En el interior del vientre materno, el bebé se encuentra completamente flexionado en posición fetal. Su cadera y sus rodillas están totalmente flexionadas y su espina dorsal se encuentra completamente curva, en forma de “C”.  Después del nacimiento, se necesitarán varios meses para que se aflojen sus articulaciones y  se fortalezcan sus músculos en la nueva posición extendida. A medida que el bebé crezca y gane fuerza para sostener su cabeza por si solo, pueda voltearse, sentarse sin apoyo, gatear y caminar, desarrollará las curvas óptimas de la columna vertebral necesarias para esos movimientos, además de un desarrollo neurológico favorable.


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